Actualmente estamos viendo una creciente preocupación por los niveles de almidón en las dietas de los caballos. Esta preocupación se justifica por un creciente diagnóstico de enfermedades que se benefician de un manejo dietético bajo en carbohidratos no estructurales (almidón y azúcares).
Ingesta de almidón
Por ejemplo, desde un punto de vista gastrointestinal (GI), la ingestión de grandes cantidades de alimento concentrado se asocia, en general, a una disminución de la cantidad de forraje ingerido.
Dado que el componente fibroso debe ser el principal en la dieta del caballo, las limitaciones en su ingesta contribuyen a la aparición de trastornos gastrointestinales, como el Síndrome de Ulceración Gástrica Equina (EGUS). A este hecho se suma la disminución del pH gástrico tras la ingesta de alimentos concentrados, lo que también contribuye al mencionado Síndrome.
Implicaciones de la ingesta de almidón
Los caballos tienen una capacidad limitada para digerir el almidón en el intestino delgado (con variabilidad individual). Por lo tanto, cuando aportamos una gran cantidad de almidón en una sola comida, o almidón de baja digestibilidad (granos no procesados), una cantidad importante de este almidón puede no ser digerido en el intestino delgado, llegando al ciego.
Diarrea, acidosis intestinal, cólicos.
Este almidón será fermentado a nivel cecal, con la consiguiente liberación de ácido láctico. Este proceso de fermentación puede provocar cambios significativos en la flora intestinal: disbiosis intestinal (diarrea). – comprometiendo la digestión efectiva del componente forrajero y disminuyendo el pH intestinal – acidosis intestinal. La acidosis intestinal puede justificar cambios en el comportamiento, pérdida de rendimiento y dolor abdominal (cólico).
Resistencia a la insulina, laminitis, rabdomiólisis
En algunos caballos también observamos resistencia a la insulina, lo que produce un fallo en la respuesta de los tejidos a la insulina circulante y la consiguiente dificultad para controlar la glucosa en sangre. Estos caballos están más predispuestos a sufrir problemas como la laminitis (“aguado”) y limitar la ingesta de almidón es una de las estrategias utilizadas para aumentar la sensibilidad a la insulina.
Algunas miopatías, como la rabdomiólisis debida a la acumulación de polisacáridos o la rabdomiólisis recurrente inducida por el ejercicio, también se benefician de una limitación en la ingesta de almidón y azúcares.
Caballos temperamentales o excitables
Los caballos temperamentales o fácilmente excitables parecen beneficiarse de cierta limitación de carbohidratos no estructurales en la dieta, ya que los altos niveles de azúcar se asocian con una mayor secreción de dopamina. Una vez más, la variabilidad individual es enorme.
Es importante tener en cuenta que utilizar un alimento comercial bajo en almidón puede ser beneficioso para algunos animales y mejorar su rendimiento, mientras que excluir completamente esta fuente de energía puede no ser la estrategia más adecuada, ya que las reservas de glucógeno son tan importantes en ciertos deportes, particularmente aquellos en los que la actividad anaeróbica tiene un mayor énfasis. Descubra los alimentos Intacol con bajo contenido en almidón.
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